FASCITIS PLANTAR, UNA LESIÓN EN AUGE

 

FASCITIS PLANTAR, UNA LESIÓN EN AUGE

La fascia plantar o también denominada aponeurosis plantar es una estructura fibrosa, plana y elástica formada de tejido conectivo denso, que es la encargada de dar sostén al arco plantar y de amortiguar el peso del cuerpo al caminar.

Se origina a nivel del talón (hueso calcáneo) y se inserta a nivel de las articulaciones metatarso falángicas (MTTF).

Cuando esta fascia se irrita, inflama o degenera por diversas causas suele originar la conocida y temida fascitis plantar.

Esta patología es común en la población general (hasta el 7% la padece alguna vez en la vida) sobre todo en mujeres a partir de los 50 años. No obstante, en la población deportista se observa de forma habitual en personas más jóvenes, afectando igualmente a ambos sexos.

Tendencias deportivas como el aumento del running, especialmente en gente que previamente no ha realizado ejercicio físico de forma continuada hacen que cada vez más gente acuda a la consulta del fisioterapeuta con esta problemática, que si bien no revierte gravedad puede llegar a prolongarse en el tiempo, ser muy molesta en la vida diaria, e incluso incapacitante para la actividad deportiva.

Actualmente la fascitis plantar se considera la causa principal de dolor de pie y la tercera patología más frecuente en corredores.

¿Qué síntomas presenta una fascitis?

- Dolor en la zona de inserción del talón

- Rigidez matutina, que se pasa al dar los primeros pasos

- Dolor tras realizar ejercicio de impacto

- Dolor tras caminar o estar de pie durante un tiempo prolongado

- No molesta en reposo ni imposibilita el descanso nocturno

En deportistas suele ser habitual un inicio leve con dolor matutino, que se va exacerbando tras realizar ejercicio hasta resultar incapacitante con el paso del tiempo.

¿Qué factores me pueden provocar una fascitis?

  • Alineación del pie: pies cavos, planos, valgos, o con pronación excesiva
  • Calzado inadecuado
  • Actividades de impacto repetitivo (correr, saltar…)
  • Correr por terrenos duros e irregulares.
  • Exceso o aumento de la carga de entrenamiento
  • Inicio de actividad nueva sin realización previa de deporte
  • Técnica o gesto deportivo inadecuado
  • Falta de movilidad/rigidez de las articulaciones del pie: hallux rigidus, hallux limitus…
  • Tensión excesiva de la musculatura posterior de la pierna
  • Sobrepeso

Será imprescindible una buena valoración por parte de un fisioterapeuta para descartar otras patologías (bursitis calcánea, Sd. del seno del tarso, metatarsalgias, inflamación de la grasa talar…) que suelen presentar síntomas similares y nos pueden dar lugar a un diagnóstico erróneo de fascitis plantar.

¿Qué es un espolón calcáneo?

Un espolón calcáneo es una osificación de la inserción de la fascia a nivel del talón debido a la tracción excesiva ejercida por la fascia y mantenida en el tiempo.

 

Figura 2. Espolón Calcáneo

Se detecta mediante una radiografía y si bien a veces acompaña a la fascitis plantar también puede existir en pacientes asintomáticos por lo que, si bien su conocimiento no está de más, normalmente no modifica el tratamiento.

¿Qué tratamiento es eficaz para una fascitis?

Existen diferentes tratamientos para la fascitis plantar.

El tratamiento fisioterápico conservador es menos agresivo y ofrece buenos resultados a corto plazo pudiendo combinar diferentes técnicas como:

  • Mesoterapia relajante de la fascia
  • Estiramientos de la musculatura extensora de tobillo
  • Ejercicios y armonización de las articulaciones del pie
  • Vendaje funcional de descarga y kinesiotaping
  • Electroterapia antiinflamatoria, ultrasonidos y EPI
  • Ondas de choque
  • Punción seca
  • Hielo

Las medidas orto-podológicas como taloneras blandas de silicona/gel o plantillas a medida también son una ayuda al tratamiento conservador siendo imprescindible para ello acudir a un podólogo experto en el estudio de la pisada.

A su vez un experto en biomecánica de la carrera podrá ayudarnos con la consecución de una técnica de carrera correcta y eficaz para evitar posturas inadecuadas y posibles lesiones secundarias.

Cuando fracasa el tratamiento conservador, el tratamiento invasivo incluye las infiltraciones con corticoides, infiltraciones con plasma e incluso la cirugía como último recurso si bien esta última opción suele ser poco habitual.

¿Cómo puedo prevenir una fascitis plantar o puedo evitar volver a padecerla?

Pautas sencillas como mantener un peso estable, utilizar un calzado adecuado y llevar una pauta adecuada de ejercicio, respetando un inicio lento para una correcta adaptación e intentando variar rutinas en situaciones de ejercicio intenso o de aumento de carga de entrenamiento ayudarán a evitar la fascitis.

Será importante también tomar como rutina realizar estiramientos tanto a nivel de la fascia como de la musculatura extensora de la pierna tras la realización de ejercicio, el auto-masaje de la fascia y la aplicación de hielo en caso necesario.

A su vez, una vez que se ha sufrido una fascitis plantar, si no se modifican los aspectos que la han provocado o exacerbado es posible una recaída. Por eso será necesario corregir esos factores en la medida de lo posible y poner en práctica las medidas anteriormente mencionadas.

El diagnóstico y tratamiento precoz facilitaran una más rápida y mejor resolución de la lesión, evitando que esta se cronifique.

¡¡Por eso, si sientes molestias en el pie, no esperes a que se conviertan en un problema y acude a tu fisioterapeuta de confianza!!

Bibliografía

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