COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO EN LOS DEPORTISTAS

Introducción

Hormonas Básicas y Neuropéptidos que Regulan el Apetito

El balance energético de nuestro organismo está regulado por el Hipotálamo, el cual modula la actividad del Sistema Nervioso Vegetativo y de las Hormonas. El mantenimiento de este balance es complejo ya que el organismo está sujeto a continuos cambios externos (frío, actividad física, falta de alimentos) como internos (señales del propio organismo) que el Hipotálamo tiene que integrar y coordinar el apetito con el gasto energético para poder mantener el peso corporal.

El tubo digestivo libera señales químicas como la Colecistoquinina, péptido que produce saciedad, esto es, actúa sobre el sistema nervioso e inhibe el apetito reduciendo la cantidad de alimentos ingeridos en cada ingesta. Se considera que su función estaría relacionada con proteger el sistema digestivo de una ingesta excesiva pero sin afectar al sistema energético a largo plazo. Otros de los péptidos liberados por el tubo digestivo y que inhibe el apetito sería Tirosina-Tirosina, también denominado Péptido YY. Este péptido es liberado media hora después del comienzo de la ingesta y se mantienen sus valores varias horas más y su función principal sería aumentar la absorción de nutrientes reduciendo el vaciamiento gástrico. El Polipéptido Insulinotrópico dependiente de Glucosa conocido también como GIP, reduce la velocidad del vaciamiento gástrico y tiene capacidad de viajar por la sangre hasta llegar al páncreas estimulando así la insulina. Esta liberación de insulina juega un papel importante en la sensación de saciedad. Del mismo modo, el Péptido similar al Glucagón Tipo 1 (GLP-1) también tiene efecto en la reducción de apetito y en la ingesta reduciendo así el peso corporal; hoy en día es objeto de estudio. El Polipéptido Pancreático (PP)  y La Obestatina son otros de los péptidos que reducen el apetito y este último interviene en la regulación del balance energético. Por otra parte tenemos otras señales que estimulan el apetito, como la Ghrelina que se libera cuando el estómago está vacío y estimula también la secreción de la Hormona de Crecimiento (GH).

El tejido adiposo es otro de los tejidos que puede liberar señales químicas como la Leptina, cuya liberación depende del estado de los depósitos grasos y su efecto es anorexigénico, esto es, que inhibe el apetito.

En el cerebro existen Circuitos Neuroquímicos, es decir, un grupo de neuronas que expresan un neurotransmisor determinado y que son sensibles a estas señales procedentes del organismo mencionadas anteriormente. La función de los Circuitos Noradrenérgicos es estimular el apetito, generando impulsividad hacia la ingesta. Los Circuitos Dopaminérgicos concretamente los que se sitúan en la vía meso-límbica regulan también la impulsividad desencadenando la ingesta. Siguiendo la misma línea, el Neuropeptido Y (NPY) también desencadena el apetito; se ha visto que su administración produce un aumento en la ingesta de agua y preferentemente de hidratos de carbono. Las Melanocortinas, en cambio, son antagonistas fisiológicos del NPY, son el principal sistema inhibidor del apetito. Los Circuitos Serotonérgicos también producen un efecto anorexigénico. No obstante, este último no solo participa en la regulación del apetito, sino que también en el sueño, nocicepción, regulación de la temperatura corporal o la atracción sexual. Se podría decir que estos circuitos neuronales se influyen mutuamente y nos permiten mantener un balance energético equilibrado evitando engordar demasiado o gastar demasiada energía (Etxeberria y Urdampilleta, 2017)

Algunos de los Fármacos que Actúan en el Apetito

La complejidad de la regulación fisiológica del balance energético hace que un simple fármaco no pueda arreglar el exceso de peso que pueda padecer una persona.

La Sibutramina es uno de los fármacos que reduce la ingesta y aumenta el gasto energético. Sin embargo, ha mostrado efectos nocivos para el paciente como puede ser elevación de la presión arterial o incremento de la excitabilidad cardíaca.

Orlistat es otro de los fármacos cuyo mecanismo de acción es inhibir la lipasa gastrointestinal evitando así la absorción de grasas.  No obstante, ha mostrado consecuencias desagradables como esteatorrea, incontinencia fecal o flatulencias y su uso podría conllevar carencias de las vitaminas liposolubles.

El fármaco Rimonabant es considerado un potente inhibidor del apetito, parece ser que reduce el apetito y por consiguiente el peso corporal. Sin embargo, este fármaco fue retirado debido a que producía alteraciones psiquiátricas graves, depresión y tendencias suicidas. También se han probado los antidepresivos concluyendo que aunque algunos al principio puedan ayudar en la bajada de peso, al final resultan en un aumento de peso igual o mayor.

Los derivados Anfetamínicos son otro de los fármacos anorexigénicos que han mostrado efectos adversos como adicción, cuadros psicóticos etc.

Neuropéptidos que se ven Afectados en el Deporte y Anorexia Post-Ejercicio

La realización de ejercicio físico a una moderada intensidad incrementa los niveles de Endocannabinoides plasmáticos que ejercen un efecto antidepresivo y que también mejora algunas capacidades cognitivas.

En la línea de las señales que podrían modificar el apetito, se ha visto que el ejercicio físico, sobre todo aeróbico, reduce el volumen del tejido adiposo y también los niveles de Leptina circulantes.

Se ha mostrado también que los niveles de lactato,  GH, cortisol y catecolaminas aumentan y que modifican el metabolismo actuando en el músculo liberando otros péptidos anorexigénicos como interleuquina-6 (IL-6). Por encima del umbral láctico se ha analizado una elevación hipotalámica del CRF cuya función es defender el organismo frente al estrés metabólico debido a un aumento de demanda de nutrientes y estrés oxidativo. Además de estas señales, la práctica aguda de ejercicio físico produce una disminución de los niveles de Ghrelina y un aumento de los niveles plasmáticos de PYY, GLP-1 y PP que tienen efecto disminuyendo así el apetito.

Esta situación que padecen los deportistas se llama Anorexia Post-Ejercicio que aparece tras un periodo de ejercicio de 30-90 minutos y que será mayor cuanto mayor sea la intensidad.

El índice Testosterona/Cortisol se considera un indicador muy útil para el seguimiento de los deportistas ya que su caída nos puede ayudar en identificar un agotamiento o sobreentrenamiento (Martínez et. al, 2010).

Por otra parte, se ha demostrado que las altitudes elevadas (4000m) inducen una anorexia que podría ser de gran utilidad para controlar el peso de los deportistas realizando sesiones intermitente de hipoxia (Urdampilleta, 2011 y 2015).

Figura 1. Fisiología del Comportamiento Alimentario (elaboración propia. ElikaEsport).

Para profundizar Más

En el libro “Fisiología del Comportamiento Alimentario” de Etxebarria E y Urdampilleta A, de la Editorial ElikaEsport se habla de Fisiología, Neuropéptidos y Comportamiento Alimentario. Para ello explica el papel del Hipotálamo en el mantenimiento del Balance Energético y las diferentes señales que existen para la Regulación del Apetito como pueden ser por ejemplo las Señales Digestivas o las procedentes del Tejido Adiposo. Por otra parte, se explica cómo se lleva a cabo la Regulación de la Ingesta Alimentaria como pueden ser las Preferencias Alimentarias y se exponen también Situaciones Específicas como en el caso del Efecto del Estrés para el Control del Apetito.

El libro está disponible en: http://elikaesporteditorial.com/

Referencias Bibliográficas

Etxeberria E y Urdampilleta A. Fisiología del Comportamiento Alimentario. En la Salud, Enfermedad y el Deporte. San Sebastián: Editorial  Elikaesport, 2017.

Martínez AC, Seco-Calvo J, Tur Marí JA, Abecia Inchaurregui LC, Orella EE, Biescas AP. Testosterone and cortisol changes in profesional basketball players throgh a season competition, Journal of Strength and Conditioning Research. 2010, 24(4):1102-1108.

Urdampilleta A. Estimulos de hipoxia intermitente: nuevas perspectivas para mejorar el rendimiento deportivo, salud y mantenimiento del peso corporal en los deportistas. Revista Fisiología (Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas) 2011, 14(2):14-21.

Urdampilleta A. Fisiología de la Hipoxia y Entrenamientos en Altitud. San Sebastian: Editorial Elikaesport, 2015.