Entrenamientos en Hipoxia Adelgazan y Mejoran el Rendimiento Deportivo

Introducción

Los entrenamientos en altitud no son un método de entrenamiento nuevo para los deportistas de élite como son los ciclistas profesionales, quienes acuden a la técnica de hipoxia natural para poder prepararse a las grandes citas como el Giro, el  Tour o La Vuelta. No obstante, no siempre la orografía permite entrenar a más de 2000-2500 m por lo que se han potenciado el uso de tiendas de hipoxia para poder dormir o entrenar a altitudes superiores de 2000m. Además existen evidencias en los que se ha demostrado que la hipoxia incluso ayuda en el mantenimiento o en la pérdida de peso.

Fisiología Hipoxia y Entrenamientos en Altitud

La hipoxia se define como la disminución del contenido del oxígeno o de la presión parcial del mismo a nivel sistémico o celular que se induce cuando se produce un aumento en la demanda de oxígeno y diminución en su disponibilidad. Esta situación puede darse en diferentes condiciones: si la hipoxia es inducida por la bajada de la presión atmosférica y por lo tanto también la presión de oxígeno, como cuando ascendemos en altitud, se le llama Hipoxia Hipobárica. Cuando la disminución de oxígeno es generada por una baja concentración de oxígeno en el aire a través de dispositivos como una tienda de hipoxia, se denomina Hipoxia Normobárica.

Los mecanismos adaptativos que se puedan dar en respuesta a la falta de oxígeno dependen del grado de hipoxia y su duración. A primera instancia aparecen mecanismos de supercompensación a nivel orgánico en diferentes sistemas. A nivel Respiratorio se produce un aumento en la Frecuencia Ventilatoria facilitando así la eliminación de CO2 y mejorando la presión parcial del oxígeno alveolar.

En el Sistema Cardiovascular se produce un aumento de la Frecuencia Cardíaca y Volumen Sistólico inducido por la estimulación de la actividad simpático-adrenal (adrenalina y noradrenalina) que se produce al alcanzar una determinada altura junto con un aumento en la capilarización. Cabe decir que este aumento de la Frecuencia Cardíaca disminuye como posible indicador de aclimatación.

Además del aumento inicial de las hormonas simpático-adrenales, se observan otros aumentos en el Sistema Endocrino: se han analizado aumentos en la secreción de la Tiroides cuya liberación se mantiene estable en estímulos interválicos de hipoxia, aumentos en cortisol y hormonas de crecimiento (GH), cambios en el eje renina-angiotensina-aldosterona, disminución de secreción de insulina, aumento de testosterona y hemoglobina y la estimulación de Eritripoyetina (EPO).

A nivel metabólico se da una utilización preferente de los hidratos de carbono y las vías glucolíticas debido a la falta de oxígeno y por consiguiente aumentan las concentraciones de lactato muscular y sanguíneo.

En Valores Hematológicos se ha observado que cuando la saturación de oxigeno es de 92-90% (que equivaldría una altura aproximadamente de unos 2500-2000 m) en reposo es cuando se inicia el estímulo eficiente para la secreción de la EPO, cuyo objetivo es inducir la formación de glóbulos rojos y aumentar el trasporte de oxígeno en sangre. Si bien es cierto que a partir de los 1200 m ejercitándose, también puede caer la SaO2 por debajo de 90%, cosa que su bajada dependerá de la intensidad del esfuerzo.

No obstante, se constata que para ejercer un aumento significativo en la serie roja es necesario hacer estancias de 4 semanas por encima de 2000 m, o en el caso de que se quiera acortar la duración a 3 semanas, aumentar la altitud a 3000 m. En exposiciones de hipoxia intermitente entre 4500-5500 m de altitud con una frecuencia de 1 sesión cada 1-2 días/semana de 1-4h durante 2-3 semanas también han  mostrado ser eficaces en el aumento de hemoglobina (1). Después de una estancia en altitud o hipoxia el hematocrito puede aumentar de los valores normales de 40-50 % a 60-65% y los niveles de hemoglobina de 13-15 mg/dl a ser 17mg/dl.

El déficit de oxígeno acumulado a nivel periférico-muscular favorece la eficiencia muscular para obtener energía de forma aeróbica como anaeróbicamente y se generan mecanismos de tamponamiento más eficaces para contrarrestar los aumentos de lactato.

Existen también moléculas que se inducen por el estímulo de hipoxia como puede ser el Factor Inducible por la Hipoxia (HIF-1), el cual participa en las reacciones que son necesarias para obtener energía, Factor de Crecimiento Endotelial (VEGF), el cual provoca la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos), el Óxido Nítrico (NO) con su capacidad vasodilatadora y EPO anteriormente mencionado (2).

Mejora del Rendimiento Deportivo

Actualmente se sabe que si antes de una estancia en altitud se realizan entrenamientos en hipoxia intermitentes acortan el periodo de aclimatación y mejoran el rendimiento en altura. La hipoxia intermitente en comparación de la hipoxia crónica mantiene unos niveles hematológicos saludables, ayudando a la mejora del rendimiento deportivo gracias a una mayor oxigenación en los tejidos y mejora bioenergética a nivel periférico-muscular. Parece ser que este tipo de entrenamiento tiene un valor añadido ya que da la opción de realizar entrenamientos más intensos y conseguir adaptaciones periférico-musculares más potentes (3). La EPO puede aumentar significativamente el rendimiento deportivo y capacidad de recuperación en el deporte. Aun así, su uso externo y sus efectos en la salud del deportista pueden ser cuestionables ya que pueden existir riesgos a nivel cardiovascular debido a la hemoconcentración elevada.

Hipoxia Intermitente para la Pérdida de Peso y Salud

A la hora de realizar el tratamiento dietético de la obesidad, se ha visto que la adherencia a las dietas demasiado restrictivas es nula y que los fármacos que se emplean para controlar el apetito producen efectos secundarios. Hoy en día se evidencia que un tratamiento dietético adecuado junto con un programa de entrenamientos aeróbicos y de fuerza producen mejores resultados. Siguiendo la línea de la hipoxia, se ha observado que la hipoxia puede ayudar en la mejora de la salud y que las variaciones de oxígeno en el organismo producen cambios en la composición corporal (4). Parece ser que las moléculas liberadas durante la hipoxia son cardio y neuroprotectoras y ayudan al mantenimiento de la Salud. De hecho a través de los entrenamientos en hipoxia intermitente se dan adaptaciones a nivel muscular como metabólico. La hipoxia junto con la actividad física mejora la sensibilidad de la insulina, disminuye la presión arterial y aumenta la capacidad física y el estatus antioxidativo. Se ha analizado que la estimulación simpático-adrenal además de disminuir el apetito es capaz de regular el peso corporal disminuyendo los niveles de serotonina y leptina sanguíneas basales y reduciendo así el peso corporal (5). De esta manera en el contexto deportivo su aplicación puede ser de gran interés para las modalidades en los que se compite por pesos o deportes de resistencia de larga duración que puedan poner en peligro el sistema inmunológico (6).

Figura 1. Entrenamientos en hipoxia (elaboración propia. ElikaEsport).

Para profundizar Más

En el libro “Fisiología de la Hipoxia y Entrenamientos en Altitud” de Urdampilleta A, de la Editorial ElikaEsport se habla de Fisiología de la Hipoxia y aspectos relevantes para el Entrenamiento en Altitud o Hipoxia Intermitente en base a la Evidencia Científica y Experiencia Práctica y su Aplicación con Deportistas de Élite.

 

El libro está disponible en: http://elikaesporteditorial.com/

Referencias Bibliográficas

  1. Urdampilleta A. Eficacia de un Programa de Entrenamiento Interválico de Fuerza-Resistencia en Hipoxia Intermitente combinado con un plan Dietético-Nutricional en la Preparación Integral de Alpinistas. Tesis Doctoral. Universidad Miguel Hernández de Elche. 2015
  2. Urdampilleta A. Fisiología de la Hipoxia y Entrenamientos en Altitud. Guía teórico-práctica para realizar entrenamiento en Altura e Hipoxia en Deportistas. San Sebastián: Elikaesport Editorial, 2015.
  3. Urdampilleta A. Estímulos de hipoxia intermitente: nuevas perspectivas para mejorar el rendimiento deportivo, salud y mantenimiento del peso corporal de los deportistas. Revista de Fisiología (Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas) 2011, 14(2): 14-21.
  4. Urdampilleta A, González-Muniesa P, Portillo MP y Martínez JA. Usefulness of combining intermitent hipoxia and physical exercise in the treatment of obesity. Journal of Physiology and Biochemistry. 2012 June; 68 (2):289-304.
  5. Urdampilleta A. 'Las aplicaciones de la hipoxia intermitente en el campo de la salud: sus aplicaciones en el campo clínico-sanitario'. III Concurso de proyectos de fin de carrera, investigación y planes de marketing. Vicerrectorado del Desarrollo del Campus de Álava. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU). Vitoria-Gasteiz. Febrero del 2011.
  6. Urdampilleta A, Martínez JM y Gómez-Zorita S. Nuevos métodos de adelgazamiento para los deportistas: de la dieta y actividad física a los entrenamientos en altitud o hipoxia intermitente. Efedeportes. 2012.

 

LOS ENTRENAMIENTOS EN HIPOXIA PARA EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD

La obesidad es el mayor problema de salud pública de las sociedades occidentales. Es uno de los mayores factores de riesgo para padecer enfermedades de gran prevalencia como: hipertensión arterial, diabetes tipo II, problemas cardiovasculares y síndrome metabólico (Misra, 2008).

Por otra parte, hay estudios que demuestran que a grandes altitudes se suprime el apetito y se da una pérdida de masa corporal (Shukla, 2005, Westerterp, 1994). De la misma manera se ha visto que las variaciones de oxígeno en el sistema orgánico produce cambios en la composición corporal (Trayhurn, 2008, Quintero, 2009, Urdampilleta, 2011 y 2015). La ingesta de alimento, la selectividad para la ingesta de proteínas e HC, así como el peso corporal, están parcialmente regulados por la serotonina. Este compuesto administrado a las ratas produce anorexia. La exposición aguda a la hipoxia tanto en humanos como en ratas produce un incremento de los niveles de serotonina sanguínea (Gonzales, 1980). A la vez, la hipoxia produce un aumento en el sistema adrenérgico induciendo una estimulación simpático-adrenal (Antezana, 1993).

Estos indicios nos permiten pensar en la hipótesis de que la Hipoxia Intermitente (HI) provoca una disminución del apetito y una pérdida de grasa, la cual podría ser de interés para el tratamiento de la obesidad.

Además, sabemos que los entrenamientos en Hipoxia Intermitente (HI) en atletas, aumentan el número de mitocondrias, enzimas oxidativas musculares, cambios en las vías de obtención de energía con posibilidades de un aumento en la lipólisis (Daussin, 2008, Lecoultre, 2010, Roels, 2007). Una hipoxia normobárica puede normalizar la TA en pacientes hipertensos (Serebrovskaya, 2008, Shatilo, 2008), induce protección cardiovascular (West, 2008, Zong, 2004), mejora la función respiratoria (Katayama, 2009), produce protección del SNC (Margaill, 2005) y produce reprogramación en el metabolismo basal (Aragones, 2008). Recientemente, se demostrado que la hipoxia a través del factor HIF-1 ayuda a regular el funcionamiento mitocondrial (Solaini, 2010). Es interesante observar, que en la mayoría de los procesos fisiopatológicos se presentan defectos en el funcionamiento mitocondrial, la cual mejora con la HI.

Se ha visto que con tratamiento de una semana a 2650m de altitud (sin hacer ejercicio) los sujetos pierden peso y disminuye la tensión arterial (Lippl, 2009). Nuestra experiencia indica que añadiendo el ejercicio al estímulo hipóxico, las mejoras tanto en la salud como en la composición corporal pueden ser mucho más significativas. Hay evidencias científica que sugieren que una menor degradación del factor inducible por la hipoxia alpha (factor HIF-1a) provocada por situaciones de hipoxia, junto a la actividad física, puede ser un arma muy eficaz y puede tener a largo plazo aplicaciones médicas importantes (Calderón, 2007, Caramelo, 2006).

Así, junto a la dieta y el ejercicio puede ser otro estímulo potente para adelgazar, además de tener efectos a media-larga duración, ya que los efectos de la hipoxia se mantienen durante 1 mes post-tratamiento (Lippl, 2009).

Aunque nuestro entorno orográfico no permite ir a montañas de gran altitud, la tecnología actual nos permite simular los efectos de la hipoxia a nivel del mar, mediante instrumentos que disminuyen el contenido de oxigeno del aire inspirado. Esto hace que el conocimiento generado sea de gran utilidad y a la vez práctico para su aplicación clínica en pacientes obesos (Urdampilleta, 2010).

Figura. Entrenamientos en Hipoxia Intermitente y Altitud, ayudan a perder peso y mejoran la condición física como la salud (elaboración propia).

Referencias

  • Antezana AM, Richalet JP, Antezana G et al. Sistema adrenérgico en los residentes de las grandes alturas. Acta Andina 1993; 2: 39.
  • Aragones J, Scheneider M, Van Geyte K, Kraisl P, Dresselaers T, Mazzone M el al. Deficiency or inhibition of oxigen sensor Phd1 induces hipoxia tolerante by reprograming basal metabolism. Nat Genet 2008;40:170-80.
  • Calderón JC. El factor inducible a la hipoxia y la actividad física. Iatreia 2007;20(2):160-6.
  • Caramelo C, Peña JJ, Castilla A, Justo S, De Solis AJ, Neria F el al. Respuesta a la hipoxia. Un mecanismo sistémico basado en el control de la expresión génica. Medicina (BA) 2006;66:155-64. Casali CC, Pereira AP, Martinez JA, de Souza HC, Gastaldi AC. Effects of Inspiratory Muscle Training on Muscular and Pulmonary Function After Bariatric Surgery in Obese Patients. Obes Surg. 2011 Jan 13.
  • Daussin FN, Zoll J, Ponsot E, Dufour SP, Doutreleau S, Lonsdorfer E et al. Training at high exercise intensity promotes qualitative adaptations of mitochondrial function in human skeletal muscle. J Appl Physiol 2008,104(5):1436-41. Drager LF, Jun JC, Polotsky VY (2010) Metabolic consequences of intermittent hypoxia: relevance to obstructive sleep apnea. Best Pract Res Clin Endocrinol Metab 24:843-851.
  • Gonzales GF. Serotonin blood levels under several physiological situations. Life Sciences 1980;27:647- 50.
  • Katayama K, Ishida K, Iwasaki K, Kiyamura M. Effect of two duration of short-term intermittent hypoxia exposures on ventilatory response in humans. Higt Alt Med Biol 2009;105:815-21.
  • Lecoultre V, Boss A, Tappy L, Borrani F, Tran C, Schneiter P el al. Training in hypoxia fails to further enhance endurance performance and lactate clearance in well-trained men and impairs glucose metabolism during prolonged exercise Exp Physiol; 2010;95(2):315-30.
  • Lippl FJ, Neubauer S, Schipfer S, Lichter N, Tufman A, Otto B et al. Hypobaric Hypoxia Causes Body Weight Reduction in Obese Subjects. Obesity 2010;184:675-81.
  • Misra A, Khurana L. Obesity and the metabolic syndrome in developing countries. J Clin Endocrinol Metab 2008;93:S9–S30.
  • Quintero P, Milagro FI, Campeón, Martinez JA. Impact of oxigen availability on body weight management. Medical Hypotesis 2010;74:901-7. Rasche K, Keller T, Tautz B, Hader C, Hergenc G, Antosiewicz J, et al (2010) Obstructive sleep apnea and type 2 diabetes. Eur J Med Res 4:152-156.
  • Roels B, Thomas C, Bentley DJ, Mercier J, Hayot M, Millet G. Effects of intermittent hypoxic training on amino and fatty acid oxidative combustion in human permeabilized muscle fibers J Appl Physiol 2007;102(1):79-86.
  • Serebrovscaya TV, Manukhina EB, Smith ML, Dwney HF, Mallet RT. Intermittent Hypoxia: cause of or therapy for systemic hypertension? Exp Biol Med 2008;233(6):627-50.
  • Shukla V, Singh SN, Vats P, Singh VK, Singh SB, Banerjee PK. Ghrelin and leptin levels of sojourners and acclimatized lowlanders at high altitude. Nutr Neurosci 2005;8:161–5.
  • Solaini G, Baracca A, Lenaz G, Sgarbi G. Hipoxia and mitochondrial oxidative metabolism. Biochimica et Biophysica Acta. Bioenergetics, In Press, Corrected Proof, Available online 11 February 2010.
  • Urdampilleta A et al (2010) Eficacia de un programa de ejercicio físico en hipoxia intermitente en la mejora de la fuerza-resistencia aeróbica específica e inespecífica. In: IV Congreso internacional de las ciencias de la salud y el deporte, Madrid. ISBN: 978-84-693-8091-8.
  • Urdampilleta A, González-Muniesa P, Portillo MP, Martínez JA. Exercise and Intermittent Hypoxia applications in the treatment of Obesity. Journal of Physiology and Biochemistry, 2011. Vogtel M, Michels A (2010) Role of intermittent hypoxia in the treatment of bronchial asthma and chronic obstructive pulmonary disease. Curr Opin Allergy Clin Immunol 10:206-13.
  • Westerterp KR, Kayser B, Wouters L, Le Trong JL, Richalet JP. Energy balance at high altitude of 6542 m. J Appl Physiol 1994;77:862–6.
  • Zong P, Setty W, Sun R, Martinez JD, Tune IV, Ehrenburg EN et al. Intermittent hypoxic training protects canine myocardium from inafrction. Esp Biol Med 2004;229(8):806-12.

COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO EN LOS DEPORTISTAS

Introducción

Hormonas Básicas y Neuropéptidos que Regulan el Apetito

El balance energético de nuestro organismo está regulado por el Hipotálamo, el cual modula la actividad del Sistema Nervioso Vegetativo y de las Hormonas. El mantenimiento de este balance es complejo ya que el organismo está sujeto a continuos cambios externos (frío, actividad física, falta de alimentos) como internos (señales del propio organismo) que el Hipotálamo tiene que integrar y coordinar el apetito con el gasto energético para poder mantener el peso corporal.

El tubo digestivo libera señales químicas como la Colecistoquinina, péptido que produce saciedad, esto es, actúa sobre el sistema nervioso e inhibe el apetito reduciendo la cantidad de alimentos ingeridos en cada ingesta. Se considera que su función estaría relacionada con proteger el sistema digestivo de una ingesta excesiva pero sin afectar al sistema energético a largo plazo. Otros de los péptidos liberados por el tubo digestivo y que inhibe el apetito sería Tirosina-Tirosina, también denominado Péptido YY. Este péptido es liberado media hora después del comienzo de la ingesta y se mantienen sus valores varias horas más y su función principal sería aumentar la absorción de nutrientes reduciendo el vaciamiento gástrico. El Polipéptido Insulinotrópico dependiente de Glucosa conocido también como GIP, reduce la velocidad del vaciamiento gástrico y tiene capacidad de viajar por la sangre hasta llegar al páncreas estimulando así la insulina. Esta liberación de insulina juega un papel importante en la sensación de saciedad. Del mismo modo, el Péptido similar al Glucagón Tipo 1 (GLP-1) también tiene efecto en la reducción de apetito y en la ingesta reduciendo así el peso corporal; hoy en día es objeto de estudio. El Polipéptido Pancreático (PP)  y La Obestatina son otros de los péptidos que reducen el apetito y este último interviene en la regulación del balance energético. Por otra parte tenemos otras señales que estimulan el apetito, como la Ghrelina que se libera cuando el estómago está vacío y estimula también la secreción de la Hormona de Crecimiento (GH).

El tejido adiposo es otro de los tejidos que puede liberar señales químicas como la Leptina, cuya liberación depende del estado de los depósitos grasos y su efecto es anorexigénico, esto es, que inhibe el apetito.

En el cerebro existen Circuitos Neuroquímicos, es decir, un grupo de neuronas que expresan un neurotransmisor determinado y que son sensibles a estas señales procedentes del organismo mencionadas anteriormente. La función de los Circuitos Noradrenérgicos es estimular el apetito, generando impulsividad hacia la ingesta. Los Circuitos Dopaminérgicos concretamente los que se sitúan en la vía meso-límbica regulan también la impulsividad desencadenando la ingesta. Siguiendo la misma línea, el Neuropeptido Y (NPY) también desencadena el apetito; se ha visto que su administración produce un aumento en la ingesta de agua y preferentemente de hidratos de carbono. Las Melanocortinas, en cambio, son antagonistas fisiológicos del NPY, son el principal sistema inhibidor del apetito. Los Circuitos Serotonérgicos también producen un efecto anorexigénico. No obstante, este último no solo participa en la regulación del apetito, sino que también en el sueño, nocicepción, regulación de la temperatura corporal o la atracción sexual. Se podría decir que estos circuitos neuronales se influyen mutuamente y nos permiten mantener un balance energético equilibrado evitando engordar demasiado o gastar demasiada energía (Etxeberria y Urdampilleta, 2017)

Algunos de los Fármacos que Actúan en el Apetito

La complejidad de la regulación fisiológica del balance energético hace que un simple fármaco no pueda arreglar el exceso de peso que pueda padecer una persona.

La Sibutramina es uno de los fármacos que reduce la ingesta y aumenta el gasto energético. Sin embargo, ha mostrado efectos nocivos para el paciente como puede ser elevación de la presión arterial o incremento de la excitabilidad cardíaca.

Orlistat es otro de los fármacos cuyo mecanismo de acción es inhibir la lipasa gastrointestinal evitando así la absorción de grasas.  No obstante, ha mostrado consecuencias desagradables como esteatorrea, incontinencia fecal o flatulencias y su uso podría conllevar carencias de las vitaminas liposolubles.

El fármaco Rimonabant es considerado un potente inhibidor del apetito, parece ser que reduce el apetito y por consiguiente el peso corporal. Sin embargo, este fármaco fue retirado debido a que producía alteraciones psiquiátricas graves, depresión y tendencias suicidas. También se han probado los antidepresivos concluyendo que aunque algunos al principio puedan ayudar en la bajada de peso, al final resultan en un aumento de peso igual o mayor.

Los derivados Anfetamínicos son otro de los fármacos anorexigénicos que han mostrado efectos adversos como adicción, cuadros psicóticos etc.

Neuropéptidos que se ven Afectados en el Deporte y Anorexia Post-Ejercicio

La realización de ejercicio físico a una moderada intensidad incrementa los niveles de Endocannabinoides plasmáticos que ejercen un efecto antidepresivo y que también mejora algunas capacidades cognitivas.

En la línea de las señales que podrían modificar el apetito, se ha visto que el ejercicio físico, sobre todo aeróbico, reduce el volumen del tejido adiposo y también los niveles de Leptina circulantes.

Se ha mostrado también que los niveles de lactato,  GH, cortisol y catecolaminas aumentan y que modifican el metabolismo actuando en el músculo liberando otros péptidos anorexigénicos como interleuquina-6 (IL-6). Por encima del umbral láctico se ha analizado una elevación hipotalámica del CRF cuya función es defender el organismo frente al estrés metabólico debido a un aumento de demanda de nutrientes y estrés oxidativo. Además de estas señales, la práctica aguda de ejercicio físico produce una disminución de los niveles de Ghrelina y un aumento de los niveles plasmáticos de PYY, GLP-1 y PP que tienen efecto disminuyendo así el apetito.

Esta situación que padecen los deportistas se llama Anorexia Post-Ejercicio que aparece tras un periodo de ejercicio de 30-90 minutos y que será mayor cuanto mayor sea la intensidad.

El índice Testosterona/Cortisol se considera un indicador muy útil para el seguimiento de los deportistas ya que su caída nos puede ayudar en identificar un agotamiento o sobreentrenamiento (Martínez et. al, 2010).

Por otra parte, se ha demostrado que las altitudes elevadas (4000m) inducen una anorexia que podría ser de gran utilidad para controlar el peso de los deportistas realizando sesiones intermitente de hipoxia (Urdampilleta, 2011 y 2015).

Figura 1. Fisiología del Comportamiento Alimentario (elaboración propia. ElikaEsport).

Para profundizar Más

En el libro “Fisiología del Comportamiento Alimentario” de Etxebarria E y Urdampilleta A, de la Editorial ElikaEsport se habla de Fisiología, Neuropéptidos y Comportamiento Alimentario. Para ello explica el papel del Hipotálamo en el mantenimiento del Balance Energético y las diferentes señales que existen para la Regulación del Apetito como pueden ser por ejemplo las Señales Digestivas o las procedentes del Tejido Adiposo. Por otra parte, se explica cómo se lleva a cabo la Regulación de la Ingesta Alimentaria como pueden ser las Preferencias Alimentarias y se exponen también Situaciones Específicas como en el caso del Efecto del Estrés para el Control del Apetito.

El libro está disponible en: http://elikaesporteditorial.com/

Referencias Bibliográficas

Etxeberria E y Urdampilleta A. Fisiología del Comportamiento Alimentario. En la Salud, Enfermedad y el Deporte. San Sebastián: Editorial  Elikaesport, 2017.

Martínez AC, Seco-Calvo J, Tur Marí JA, Abecia Inchaurregui LC, Orella EE, Biescas AP. Testosterone and cortisol changes in profesional basketball players throgh a season competition, Journal of Strength and Conditioning Research. 2010, 24(4):1102-1108.

Urdampilleta A. Estimulos de hipoxia intermitente: nuevas perspectivas para mejorar el rendimiento deportivo, salud y mantenimiento del peso corporal en los deportistas. Revista Fisiología (Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas) 2011, 14(2):14-21.

Urdampilleta A. Fisiología de la Hipoxia y Entrenamientos en Altitud. San Sebastian: Editorial Elikaesport, 2015.

LESIONES MUSCULARES EN EL DEPORTISTA: ROTURAS DE FIBRAS

Introducción

Se estima que las lesiones musculares suponen entre el 20-30% de las lesiones totales en el ámbito deportivo, y es habitual que presenten recaídas (1).

Dentro de las lesiones musculares más comunes se encuentran las roturas fibrilares o también denominadas desgarros musculares.

Un desgarro muscular consiste en una rotura de las fibras que componen el músculo, bien por un traumatismo directo (golpe…) o indirecto (estiramiento excesivo,…). Esta rotura puede ser completa, parcial o una simple micro rotura que apenas presentará síntomas y suelen producirse habitualmente en la unión músculo-tendinosa donde la elasticidad del músculo es menor.

Figura 1. Grados de rotura fibrilar (Elaboración propia. ElikaEsport.)

¿Porqué ocurre una rotura fibrilar?

Las roturas de fibras son más comunes en disciplinas deportivas que requieren de gestos explosivos, rápidos, de contracciones violentas y de gran amplitud de musculaturas amplias, si bien pueden ocurrir en cualquier deporte.

El músculo es sometido a una elongación que no es capaz de soportar y consecuentemente se rompe.

Estas roturas suelen ser más comunes en la musculatura del miembro inferior que carece de gran flexibilidad como son el cuádriceps, los isquiotibiales,  los adductores, los gemelos y el sóleo, aunque también pueden observarse en musculatura del manguito rotador o en la musculatura paravertebral.

Si bien muchas veces una rotura de fibras puede ser consecuencia de un accidente fortuito como un resbalón o caída hay factores que pueden favorecer una rotura de fibras como:

  • Una musculatura acortada y rígida.
  • La fatiga.
  • No realizar un calentamiento adecuado.
  • No realizar una hidratación adecuada.
  • Factores ambientales como mucho frio (falta de irrigación muscular) o exceso de calor (deshidratación).
  • Realizar una progresión inadecuada del entrenamiento.
  • Gesto deportivo inadecuado (mala pisada, alteraciones de las extremidades…)
  • La edad (más común a partir de los 50 años)
  • Lesiones previas de la musculatura.

Como en todas las patologías la prevención juega un papel importante en este tipo de lesiones y controlar los posibles factores de riesgo nos ayudará a evitar males mayores.

¿Cuáles son los síntomas de una rotura fibrilar?

La sintomatología variara dependiendo del grado de lesión, siendo esta apenas apreciable en las pequeñas micro-roturas y más obvia en lesiones mayores.

  • Dolor en forma de pinchazo, agudo, punzante y localizado, que el paciente suele describir como una “pedrada” (típico de la musculatura de la pantorrilla).
  • El momento de lesión suele ser concreto, el deportista recuerda el momento exacto.
  • Hematoma de aparición a las 24-48 horas, si bien no se presenta siempre.
  • Depresión o hundimiento en los casos de desgarros grandes, llegando a ser una deformidad importante en caso de desgarro muscular completo.
  • Incapacidad funcional o dificultad para seguir con la actividad deportiva.
  • Dolor al estiramiento y a la contracción.

¿Cómo se trata?

Lo principal para realizar un tratamiento adecuado será hacer un diagnóstico correcto, descartando otras patologías musculares más leves.

A continuación se mencionan las pautas generales a seguir en base al grado de lesión, si bien el tratamiento siempre debe ser específico y personalizado para cada paciente.

La duración de cada fase dependerá del grado de lesión.

Fase aguda, destrucción

Primeras horas tras la lesión. Reacción inflamatoria.

Fase de reparación

Inicio de la cicatrización y de la regeneración de tejidos.

Fase remodelación

Remodelación de la cicatriz y recuperación de la función muscular.

 

 

·         Reposo

·         Hielo

·         Compresión

·         Elevación

 

·         Movilización activa precoz

·         Estiramientos suaves sin dolor

·         Masaje drenante

·         Vendaje funcional

 

 

·         Trabajo activo más intenso, ejercicios excéntricos…

·         Estiramientos

·         Masaje transverso profundo

·         Readaptación deportiva progresiva

¿Cuánto tardaré en curarme?

El tiempo de recuperación varía desde los 20 días hasta los 3 meses dependiendo del grado de la lesión, el tratamiento recibido y de las características propias del paciente como la capacidad de regeneración, el estado físico…Es importante tener paciencia y respetar los procesos de regeneración muscular, ya que una reincorporación demasiado temprana a la actividad deportiva puede provocar lesiones de repetición y recaídas.

¿Cómo se si es una rotura de fibras o un tirón/contractura?

Una contractura es una patología muscular leve, en la que la sensación de mejora y la recuperación puede percibirse en pocos días, no presentará hematomas y en caso de ser una fibra superficial podría palparse un bulto.

La molestia suele ser de inicio más progresivo (no tan aguda como en la rotura fibrilar) y suele permitir continuar con la actividad deportiva.

El estiramiento y la contracción excéntrica serán posibles con algo de dolor, incluso pueden provocar alivio, al contrario que en una rotura de fibras aguda.

¿Qué tengo que hacer si sufro una rotura de fibras durante la actividad deportiva??

Si notas un pinchazo durante la realización de ejercicio y crees que puede tratarse de una rotura de fibras lo indicado es parar, ducharse y relajarse. Es conveniente aplicar frio, y realizar un reposo relativo, observar la evolución en las siguientes 24-48 horas y acudir a tu fisioterapeuta de confianza para que pueda  realizar un buen diagnóstico e iniciar el tratamiento indicado.

Figura 2. Rotura fibrilar. Resumen (Elaboración propia. ElikaEsport)

Referencias

1) Moreno C, Rodriguez V, Seco J. Epidemiología de las lesiones deportivas. Fisioterapia. 2008; 30 (1): 40-48.

2) Pedret C, Balius R. Lesiones musculares en el deporte. Actualización de un articulo del DR. Cabot en apuntes de Medicina Deportiva en 1965. Apuntes de Medicina del Deporte. 2015; 50 (187): 111-120.

3) Jiménez JM. Lesiones musculares en el deporte. RICYDE Revista Internacional de Ciencias del Deporte. 2006; 2(3): 55-67.